Voracidad rapaz

Al convertir a Sonora en tierra fértil para incrementar escandalosas fortunas a costa de los sonorenses, a través de los juegos de azar, los empresarios de los Casinos, finalmente, serán sometidos a riguroso control sobre sus actividades al publicar el Boletín Oficial del Gobierno del Estado, el Reglamento de Operación de Casinos.

Mucho se ha opinado sobre la grave adicción a los juegos de azar y apuestas, que se ha convertido en un problema de salud pública, ya que la Ludopatía, afecta tanto a los que la padecen como a sus familias.

El escandaloso derroche de dinero en las máquinas tragamonedas, la pérdida de la noción del tiempo y la indiferencia a sus obligaciones con la familia de quienes padecen la Ludopatía, ha afectado severamente el tejido social en la geografía estatal.

Un horario sin control, con actividades las 24 horas del día, había convertido esos lugares en espacios para desfalcar a los clientes, a los que, de paso, les exprimían hasta el último centavo y los convertía en entes sin interés por cumplir como ciudadano con sus responsabilidades familiares.

La Ludopatía se ha convertido en una adicción similar a las de las drogas, o peor, porque se desprenden de toda intención para conservar lo más preciado para la familia, que es el sustento.

Si las autoridades velaran por la correcta aplicación del Reglamento de Operación de Casinos, seguramente, lo primero que se habrá de observar en su funcionamiento, es el horario de labor, porque sólo podrán ofrecer el dañino servicio a partir de las 15:00 horas, hasta las dos de la mañana.

Además, vital regla es la prohibición del consumo de bebidas embriagantes, situación que se pone en duda porque los ríos del ambarino líquido, parecieran no tener fin, por lo que también funcionan como cantinas, no sólo como casinos.

Otra exigencia del Reglamento de Operación de Casinos, es que aquellas empresas que cuenten con licencia para la venta de bebidas alcohólicas, deberá dividir el establecimiento en dos secciones independientes.

Esta situación será difícil de cumplir, ya que el juego de azar y el alcohol son una combinación simbiótica, que no puede ser separada por llevar implícita la ganancia económica en la jugada de exprimir el dinero y afectar la salud de los usuarios o clientes.

Aun cuando los dueños de los casinos tengan plazo perentorio para cumplir esa exigencia, seguramente se tendrá que esforzar la autoridad para que sea debidamente observada.

Y como una charada se puede considerar la regla de publicitar información sobre las afectaciones de los juegos de azar y la Ludopatía, la cual deberá estar a la vista de todos los clientes, a la entrada, como lo exige la Ley de Salud y de Protección, Tratamiento y Control de Adicciones para el Estado de Sonora.

Los propietarios de los casinos han convertido esos lupanares en emporios que favorecen escandalosamente el incremento de sus fortunas, a cargo de la ignorancia e indiferencia por los valores morales de miles de usuarios.

Mucha belleza para que a través de un Reglamento, se pueda controlar la ambición y voracidad de los dueños de los casinos en Sonora.

 

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