Preocupante confesión de Gennady Golovkin

La promoción de toda historia cinematográfica se divide en varias partes, pero la primera y esencial es el “storyline”.

Esa frase que resume todo, permite imaginar todo y en pocas palabras nos advierte, nos prepara para lo que veremos. La gira promocional para la pelea de Gennady Golovkin y Saúl Canelo Álvarez no tiene un storyline oficial, pero tiene una confesión preocupante del kazajo. Según el diario británico “The Sun” citando une entrevista con el portal TMZ, la pelea de GGG contra Canelo podría ser la última de su carrera. Solo depende de su esposa seguir o abandonar. ¿Esconderá esa confesión el verdadero Storyline de su pelea?

Vamos a analizar en esta columna cuanto “pesa esa criatura”, a la hora de especular sobre lo que veremos o dejaremos de ver el 16 de septiembre en Las Vegas.

¿Canelo y después adiós?

El artículo dice que “la esposa de Golovkin, Alina, quiere pasar tiempo con su esposo y él (Gennady) ha admitido que lo está considerando. La jubilación después de esa pelea es una posibilidad real”

La confesión fue recogida por un portal web de novedades sobre celebridades y la encontramos en la sección deportiva del considerado como el tabloide de mayor circulación en el mundo en idioma inglés. Esto no fue un invento en medio de tantas declaraciones ofrecidas a los medios en estos días por Canelo y GGG. Como herramienta de especulación sobre lo que se puede esperar de ese combate, la confesión de GGG es como abrir la llave del gas en una sala repleta de fumadores.

Lo que advierte el kazajo tiene varias lecturas, en la primera podríamos descartar lo dicho y considerar que respondió a una pregunta que indagó sobre una fecha posible para su jubilación y GGG simplemente le hizo un homenaje a la importancia que en sus decisiones tiene su esposa. Eso tiene sentido. Pero, con o sin sentido, la respuesta es inoportuna y de una falta de inteligencia promocional escandalosa. Porque la segunda lectura, la obvia, la que indica el sentido común es que “si GGG habla de un posible adiós al boxeo después de enfrentar a Canelo, está aceptando que esa era su única meta: pelear por una buena bolsa y largarse ¿Y la pelea? Bien gracias”.

El interés por hacer historia, por lograr una victoria contundente o demostrar que no tiene rivales en las 160 libras cae bajo la duda de, ¿es eso importante que la bolsa a recibir? ¿Es más importante pelear e irse que enfocarse en ganar la pelea, ganar la bolsa y después aceptar la revancha estipulada en el contrato para una eventual derrota del mexicano?

Porque, al menos en el artículo de The Sun, Golovkin no aclara ese punto. O sea, no dice con seguridad: le gano a Canelo esa pelea y después le gano la revancha. Por el contrario, en otros medios incluso ha dicho que el mexicano es el rival más peligroso de toda su carrera, más allá que Canelo en su momento renunció al cinturón mediano para evitar enfrentarlo, decisión tomada días después que el entrenador Ignacio Beristain advirtiera en una entrevista que era demasiado peligroso para Canelo permitir esa pelea. “El kazajo es mucho mejor peleador que ‘Canelo’, tiene mejores hábitos técnicos y puede destruir de alguna manera la carrera de ‘Canelo’, lo puede retirar del box”, dijo Don Nacho en esa oportunidad.

El propio entrenador de GGG, Abel Sánchez fue muy claro cuando habló sobre esa pelea con ESPN, a comienzos del pasado mes de mayo. “Si Canelo no pudo lastimar a Chávez y a Cotto, no va a poder lastimar a Gennady Golovkin que tiene 400 peleas y nunca lo han lastimado, qué bueno que piensan que pueden detenerlo porque eso significa que tendrá los coj… para pararse a pelear con él”, dijo Sánchez, al tiempo de vaticinar incluso un KO de su pupilo sobre Canelo Álvarez en el inicio de una apasionante posible trilogía entre ambos.

Las contradicciones y la letra chica

La confesión de Golovkin contradice las expectativas de su propio entrenador y confunde en demasía tomando en cuenta todo lo que rodeó a la última pelea de PPV de Saúl Álvarez, donde venció a Julio Cesar Chávez Jr. en una batalla que terminó bajo abucheos y al grito de fraude bajando desde las plateas. Todo ello debido al pésimo estado de Chávez, en contradicción a lo que declaraban antes tanto el púgil como todo su equipo “que llegaba en la mejor condición y listo para hacer historia”.

Golovkin no es Chávez, pero su confesión de que hay una posibilidad de que luego de la pelea del 16 de septiembre abandone el boxeo, escribe una incógnita oscura en las expectativas de ese combate. ¿Quiso acaso el kazajo enviar un mensaje oculto donde esa respuesta es la clave? ¿Hay algo que no sabemos en el acuerdo que permitió que esta batalla finalmente se llevara a cabo? No olvidemos que en el contrato de la pelea entre Canelo y Chávez, solo después de la misma nos enteramos que había una cláusula secreta que obligaba a realizar un pesaje privado antes del pesaje oficial. ¿Habrá también en el contrato Canelo-GGG alguna cláusula secreta? No lo sabemos, pero por las manchas se conoce al tigre. No nos extrañaría que las hubiera ni tampoco que la confesión de Golovkin estuviera relacionada.

Los acuerdos que permiten que ocurran este tipo de combates están llenos de acuerdos y cláusulas a las que no siempre tiene acceso el gran público, la llamada “letra chica” de los contratos donde caben muchas cosas. Incluso las más inimaginables. No tenemos certeza de qué haya ocurrido, pero quizás en la pelea de Chávez-Canelo además del pesaje secreto, pudo caber la imposibilidad de hablar sobre su condición física en caso de no dar la talla. Esa letra chica –como fuera ya apuntado- puede incluir cualquier cosa y quien la hace una vez, hay que esperar que la haga dos veces.

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