PERRO QUE LADRA NO MUERDE

Por Francisco González Bolón
Con razón Antonio Gutiérrez Lugo anda tan enojado. El fin de semana uno de sus “muchachitos traviesos”, de nombre Juan Agustín, fue puesto formalmente bajo prisión debido a que junto con otros dos delincuentes, otro también ex policía, pero de Culiacán, Sinaloa, asaltaron a una empresa constructora, el pasado 26 de noviembre.
Y la razón del enojo del Jefe de la Policía Municipal es porque, a pesar de sus maniobras por defender a quienes desde el interior de la corporación se dedican a trabajos propios de la delincuencia, ya se saben los nombres incluso de quienes integran la que se ha dado por llamar la “Banda de los policías”.
Desde hace un buen rato se le ha estado diciendo en este y otros espacios a Gutiérrez Lugo e incluso al Presidente Municipal de Cajeme, que la podredumbre enquistada entre las filas policíacas es la que impide que los ciudadanos puedan sentirse seguros en cuando andan en las calles e incluso en el interior de sus domicilios.
No sabemos hasta el momento por qué ni el jefe policiaco ni el alcalde cajemense han actuado para desterrar a los “mañosos con charola”. Hay dos razones que salen a relucir: por miedo a las mafias policiacas o, segundo, por complicidad.
Ambos funcionarios tienen la palabra para decidir de qué lado están: la sociedad o los malosos.
Pero lo que no cabe en el sentido común, es que, después de no haber hecho bien su tarea, Gutiérrez Lugo vuelque su enojo hacia quienes le han señalado cómo operan los polidelincuentes que tiene bajo su “¿mando?”.
Resulta que el Secretario de Seguridad Pública seguramente pensó en voz alta la semana pasada y alguien le escuchó decir que quienes han escrito sobre la corrupción policiaca en Cajeme “van a sangrar”.
“Se confunden conmigo, no conocen mi lado malo”, afirmó, en lo que podría considerarse como una amenaza hacia sus críticos.
Pero olvida el genízaro federal aquel dicho de “no hagas cosas malas que parezcan buenas”, pues no han sido las críticas de los medios de comunicación sino sus “errores” los que estuvieron a punto de lograr que los poli asaltantes y su cómplice salieran libres.
Y todo porque, en vez de entregarlos a un Agente del Ministerio Público, los retuvo durante trece horas antes de turnarlos.
Durante ese espacio, fuentes confiables comentan que se dio una encerrona con los asaltantes y los integrantes de la “Banda de los policías”, dicen que comandada por la Jefa de Investigaciones, Lidia Flores Chávez, y todos salieron de ahí con el “guión” de la película que iban a dibujar sobre los robos y otros hechos delictivos que están a al alza en Cajeme.
Es más, todos los que estuvieron en esa encerrona, según comentan los mismos policías, salieron con su historial de llamadas y mensajes al celular en blanco. Como para que no les sigan la pista, pero seguramente ignorantes de que con la mano en la cintura una autoridad judicial puede ordenar que se les siga el rastro a esos teléfonos.
En fin, que cada vez a Gutiérrez Lugo se le complica más su paso por Seguridad Pública, a cuyo frente no ha podido dar resultados, salvo por el “maquillado” de cifras.
Si el Presidente Municipal todavía puede meter las manos al fuego por él, pues sabrá si sale quemado o bien puede optar por solicitar una investigación a fondo sobre las mafias al interior de la Policía cajemense.
Puede aprovechar que la Gendarmería se anda paseando por estas tierras para que la corporación sea revisada a fondo y sanearla por el bien de Cajeme.
O bien, hacer como el que la virgen le habla y seguir nadando de muertito.
Esa parte, hasta el momento, le ha salido muy bien.

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