En Crisis las Casetas de Cobro

Tras cumplirse dos meses que un grupo liderado por Alfonso Canaan Castaños  tomara prácticamente por asalto las casetas de peaje en Sonora ya hizo crisis al convertirse, de un problema social, a un estado de salud pública. Pues pese a que los manifestantes solicitan apoyo económico no se sabe qué pasa con ese recurso obtenido ilegalmente porque en los sanitarios no hay agua, mucho menos papel higiénico; de jabón para lavarse las manos, ni hablamos. Seguramente la mayoría de los sonorenses estamos de acuerdo con la eliminación total de las casetas de cobro por considerarse un trastorno a la economía familiar por el encarecimiento de los productos básicos por este cobro, pues  por todos es sabido que el cobro del peaje es ilegal, por no existir una vía alterna y que violenta en todos sus términos el Artículo 11 Constitucional que habla claramente, en sus párrafos sobre el libre tránsito. Los cobros excesivos y la inconstitucionalidad de las casetas de peaje ha provocado malestar ciudadano, por eso el pueblo se organiza para la toma de casetas, a sabiendas que pudieran estar cometiendo un delito. Lo cierto del asunto es que, tanto CAPUFE como el FARAC, han dejado de percibir millones de pesos por esos plantones, que ya tuvieron consecuencias como la detención de su líder Canaan Castaños. Y muy probablemente el desalojo de los manifestantes, que simplemente están a merced del líder. La pregunta es ¿quién ganó con esta toma y quién perdió? Pues fueron los automovilistas residentes, quienes perdieron, de no pagar nada a dejar cuando menos diez pesos y por la asquerosidad del servicio sanitario, además de las largas filas que se hacían, que por momentos desquiciaban a los automovilistas. Y si le sumamos que no había rehabilitación del asfalto o el concreto en algunos tramos por falta de recursos, también fue una pérdida, como siempre, de nueva cuenta para los ciudadanos.

 

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