¿Empleados o delincuentes?

En los últimos días y a raíz de la entrada en vigor de la reforma al Artículo 308 bis E, del Código Penal Sonorense, misma que va  encaminada a regularizar el trabajo de las casas de empeño, entre otras negociaciones, como yunques y recicladoras, hace obligatorio para dueños, empleados y colaboradores, que además de identificar plenamente a la persona que solicita sus servicios y que deberán acreditar con factura, nota o algún comprobante fehaciente, que el artículo que llevan a empeñar o vender sea de legítima procedencia. La reforma anterior, como todos sabemos, desencadenó una ola de acciones por parte de la Fiscalía General de Justicia del Estado, ya que por todos es sabido que se realizaron diversas diligencias de cateo por parte de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal en distintas ciudades del Estado, en las que se aseguraron por dicha corporación policial diversos objetos, de los cuales las casas de empeño no contaban con factura para acreditar su procedencia. Así mismo se detuvo a los empleados de esas casas de empeño, sin embargo, la pregunta que se hacen es la siguiente: si estos objetos no son robados o de procedencia ilícita ya que mucha gente que recurre a estas negociaciones no cuenta con comprobante alguno, ¿será motivo suficiente para tratar a los empleados como delincuentes?  Hemos sostenido pláticas con diferentes dueños o encargados de distintas casas de empeño a lo largo y ancho de nuestro Estado y su sentir es que las autoridades se han extralimitado al momento de aplicar ese Artículo, ya que entre ellos se sabe por los propietarios de las casas de empeño que han sido costeadas y donde se han asegurado objetos que incluso llegaron a la casa de empeño antes de la reforma, pero que cumplían con los requisitos que la ley les requería antes de la entrada en vigor de la misma. Así mismo, los diversos propietarios de las casas de empeño  han externado temor por parte de los empleados que laboran para ellos, de seguir trabajando en las mismas.  A raíz de lo anterior surgen muchas preguntas y pocas respuestas: ¿el hecho de ser dueño o trabajar en una casa de empeños te da la calidad de delincuente?, ¿ser dueño o trabajar en una casa de empeño no es un trabajo honesto? Desde el punto de vista  de algunos abogados en la materia consideran que tal vez estas reformas dejaron a un lado el principio de presunción de inocencia del que tanto se habla en los distintos foros y debates de los legisladores, así como de los encargados de administrar justicia, ya que se considera que se comete el delito al momento de no contar con el comprobante, sin tener la certeza jurídica que sea ilícito. De igual modo, consideran que la autoridad hace bien en tratar de regularizar esos negocios; sin embargo, el sentir de muchos otros penalistas que  este tipo de acciones sólo están convirtiendo en delincuentes formales a los empleados, que son quienes realizan el trabajo honesto y de la mejor manera posible y por un salario que tal vez no sea el mejor, siendo esta parte la que se considera  no sea la correcta. Tal vez los legisladores deberían adecuar este tipo penal, para que resulte menos gravoso para los empleados, dependientes o encargados, incluso, dueños de dichas negociaciones y estas personas puedan seguir trabajando sin sentir la zozobra en que los tienen sumidos en estos momentos.

 

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