EDITORIAL

Llegó la hora

Nunca jamás se había manifestado con tal intensidad el hartazgo del pueblo mexicano hacia los partidos políticos que, putrefactos, convirtieron al país en despojos devorados por la ambición de quienes ostentaron de forma rapaz la concesión del poder vía voto que les otorgó el ciudadano, como sucedió el pasado domingo, cuando de manera contundente decidió dar la espalda al bipartidismo.

Tal decisión no dio pie a la duda en la histórica jornada electoral,  que dio a la Coalición “Juntos Haremos Historia”, de los Partidos Movimiento de Regeneración Nacional, (Morena); Del Trabajo, (PT) y Movimiento Alianza Social, (MAS), que construyó con excelsa filigrana el hoy líder y guía de todos los mexicanos: Andrés Manuel López Obrador.

El lunes 2 de julio fue el despertar  de horrible pesadilla que se extendió por más de 100 años, en los que a los que ostentaron el poder político en el país, poco les importó el sufrimiento de millones de compatriotas, que generación por generación, morían sin siquiera atisbar un halo de esperanza para mejorar la calidad de vida de sus descendientes.

Hoy, despojados de los depredadores que convirtieron la esencia gubernamental en ambiciosos e insultantes actos de latrocinio, violaciones y atentados contra la sociedad, un horizonte de esperanza y fortalecimiento en todos los sentidos para las familias más necesitadas, puede considerarse el tan anhelado bálsamo social para el desarrollo de las nuevas generaciones.

Fue un triunfo que se percibía en el ambiente político, tanto interno como externo; los millones de electores que salieron la mañana del Domingo 01 de Julio, con la firme decisión de despojarse de sus espaldas las espuelas que le hincaban priístas y panistas, el ciudadano dejó en claro su cansancio y hartazgo de tanto abuso, burlas, humillaciones, vejaciones y atentados contra la dignidad en los más elementales derechos y valores del ser humano.

La victoria en 29 Estados, en los que se desarrollaron elecciones locales y para el Congreso de la Unión, es clara muestra que los electores rechazaron el inicuo bipartidismo que por 18 años gobernó a México y un rotundo no, a que el PRI continúe en el poder, que lo caracterizó por una rimbombante corrupción en la que participaron desde los partidos políticos, hasta entes de cualquier ralea, que buscaron el beneficio para sus bolsillos y arrojaban migajas a la clase trabajadora.

En Sonora, fue avasallador el Tsunami AMLO, al adjudicarse las siete diputaciones federales, y más de veinte escaños en el Congreso Local, así como alrededor de quince municipios, los más importantes en el Estado.

Hermosillo, Ciudad Obregón, Nogales, Navojoa, Agua Prieta, San Luis Río Colorado, Caborca, Guaymas, Empalme, San Luis Río Colorado, Benjamín Hill, Etchojoa, Bacadéhachi, Empalme, Pitiquito, San Ignacio Río Muerto, Soyopa, Onavas, ahora es territorio de Morena.

Era tal la conexión entre el ahora Presidente Electo de México y el electorado, que al momento mismo del inicio del proceso electoral, Septiembre de 2017, que AMLO ya aventajaba por veinte y hasta más puntos a su más cercano perseguidor.

Es indiscutiblemente el triunfo más sonoro de la democracia en el México independiente, ahora, el pueblo mexicano habrá de ir de la mano con su gobernante, en busca de los horizontes que desde siempre ha añorado, que ha tenido a la vista, pero que políticos corruptos y abyectos le han impedido alcanzar.

Llegó la hora de salir al unísono a trabajar por el México que merecemos; llegó la hora que los olvidados regresen al redil del buen pastor y que coman en abundancia lo que le arrebataron de las manos forajidos convertidos en políticos.

Llegó la hora de que el pueblo mexicano demuestre de lo que está hecho y que siempre lo ha distinguido: el trabajo, su amor por la familia, pero antes que nada, su decisión de defender con valor a su patria.

Es tiempo que las instituciones, tan respetables y con el sublime sentido de igualdad y atención con las que fueron creadas, sirvan como tales al ciudadano común; que queden atrás acciones de bajeza promovidas por la avaricia de quienes están al frente de ellas.

Ese es el real sentido de su función; defender los derechos de cada mexicano, la soberanía nacional, pero sobre todo, del cancerígeno acto de la corrupción, empotrada no sólo en el alma de los potentados, sino que se convierte en un riesgo de salud para el tejido social, que lo ha amenazado constantemente durante los últimos cien años.

 

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