Pide Ecología a productores del Valle del Yaqui no quemar gavilla

Al acercarse la temporada de cosecha del cultivo de trigo, el director de Gestión Ambiental  para el Desarrollo Sustentable, Jaime Alfonso Martínez Ochoa, exhortó a los productores del Valle del Yaqui a no quemar gavilla, sino reincorporar los residuos al suelo y establecer una agricultura responsable que contribuya a una mayor conservación y protección del medio ambiente, así como evitar daños a la salud.

“Es por ello que, en apego al Programa Federal “Sembrando Vida” y alineados al programa “Cajeme al 100″, advertimos con anticipación a los productores sobre los daños a los organismos vivientes, y al mismo suelo, que trae consigo la quema de la paja del trigo, por lo que esperamos que se haya generado mayor conciencia y actúen en consecuencia”, señaló Martínez Ochoa.

A fin de contrarrestar el riesgo para la salud de los cajemenses, así como los problemas ambientales, reiteró el llamado a los agricultores del Valle del Yaqui para evitar la quema de gavilla a cielo abierto durante el presente ciclo, la cual  está prohibida en el reglamento ambiental en materia de ecología, de lo contrario, podrían ser acreedores a un multa que se incrementó a 3 mil 300 pesos por hectárea de cultivo.

Agregó que durante la temporada de cosecha del trigo, los verificadores de la Dirección de Gestión Ambiental vigilarán las 24 horas el Valle del Yaqui para detectar si se registra la quema de esquilmos, apoyados por 12 patrullas que se encargan de la seguridad en el área rural.

“Contamos con estadísticas del IMSS, que demuestran que la quema de gavilla genera humo, gases y polvo y al mismo tiempo aumenta la temperatura, lo que provoca daños a la salud, como afectaciones en vías respiratorias y conjuntivitis, así como enfermedades del corazón y otros órganos; por ello reitero la importancia de concientizar a quienes realizan esta práctica para evitar llevarla a cabo”, enfatizó el funcionario municipal.

Razón que obliga a los productores, dijo, a buscar nuevas y mejores prácticas, como lo es la labranza de conservación, la cual permite reincorporar la paja de trigo a la tierra de cultivo evitando el daño ecológico y de salud en el Valle del Yaqui.

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